El origen de los apellidos polacos

Adaptación de un artículo de Mikołaj Gliński publicado en Culture.pl

Nowak, Kowalski o Lewandowski son algunos de los apellidos polacos más populares. Conozca la historia de cómo se formaron algunos de los apellidos más típicos de Polonia.

La mayoría de los apellidos polacos se formaron originalmente de estas tres categorías: cognominal, toponímica o patronímica. Cognominal hace referencia a la asociación a un apodo, generalmente basado en una ocupación o en un rasgo físico (Kowalski – herrero, Kaczmarek – posadero, Woźniak - custodio, Krawczyk - sastre, Szewczyk – zapatero, Cieślak - carpintero, Kołodziejski - molinero, Bednarz - tonelero, Kucharski - cocinero). Toponímica se deriva del lugar de residencia o nacimiento (Górski – de la montaña). Mientras que patronímica se refiere a un nombre de pila y suele tener un sufijo que sugiere una relación familiar (Piotrowicz – de Piotr, Szymański - de Szymon, Jankowski – de Jan, Wojciechowski – de Wojciech, Michalski – de Michal, Pawłowski – de Pawel, Jakubowski – de Jakub).

¿Cuáles son los apellidos polacos más comunes?
Si bien el número se ha ido modificando en los últimos años, según un análisis de 2014 el apellido más repetido en Polonia es Nowak.
1. Nowak - 277 000
2. Kowalski - 178 000
3. Wiśniewski - 139 000
4. Wojcik - 126 500
5. Kowalczyk - 124 000
6. Kaminski - 120 500
7. Lewandowski-118 400
8. Dabrowski - 117 500
9. Zieliński - 116 370
10. Szymański - 114 000

Los apellidos terminados en “ski” se han convertido en los más vinculados con Polonia en el mundo. El 35% de los 1000 apellidos polacos más populares tiene terminaciones “ski”, “cki” o “dzki”. Estos sufijos se utilizaron para indicar una ubicación o una relación posesiva. Los más antiguos comenzaron a extenderse por el país en el siglo XIII. Algunos ejemplos son: Tarnowski (de Tarnów), Chomętowski (de Chomątów) o Brzeziński (de Brzezie). Estos eran utilizados sólo por la nobleza, ya que los nobles eran terratenientes y por lo tanto tenían derecho a usar un nombre vinculado a su tierra. En aquella época la nobleza constituía un 10% de la sociedad y los apellidos con estos sufijos se vinculaban con un origen noble. A partir del siglo XVI estos sufijos “ski” comenzaron a ser utilizados también por burgueses y campesinos, por lo que perdieron su vinculación con la nobleza. Muchos apellidos sumaron esta terminación, como por ejemplo “Kowal” (herrero) se modificó en algunos casos a “Kowalski”. Hoy en día, estos apellidos pueden servir con alta probabilidad como una indicación del origen polaco de alguien.
Los apellidos cognominales provienen del uso popular y estuvieron en sus comienzos más vinculados a los campesinos. Algunos de ellos son: Nowak (alguien nuevo en la zona), Bystroń (ingenuo), Białas (blanco) y Głowacz (con cabeza grande), Gwiazda (estrella) o Noga (pierna). En algunos casos un apellido original tomó diversas variantes, como es el caso de Kowal, que derivó en Kowalski, Kowalczyk, Kowalik, Kowalewski, entre otros.
Lo mismo sucedió con los patronímicos. Si solo tomamos por ejemplo el caso de Piotr, podemos encontrar múltiples variantes: Pietrasz, Pietraszak, Pietraszek, Pietruszko, Pietrucha, Pietroń, Pietrus, Pietrzak, Pietrzyk, Piestrzak, Pietrowiak, Peter, Peterek, Petryczek, Petras, Petraś, Petri, Petrino, Petrulewicz, Pietraszkiewicz, Pietrkiewicz, Pietrowicz, Piotrowicz, Pietrusiewicz, Piotrowski, Piotraszewski, Petrażycki, Piestrzyński, Pietracki, Pietruszyński, Pietrykowski, Pietrycki, Pietrzykowski, entre otros. Los patronímicos representan a más del 25% del total de apellidos polacos.
Entre los patronímicos, uno de los más destacados es el que lleva el sufijo –wicz. Este sufijo tiene origen ruteno, en realidad la forma polaca antiguamente terminaba en –wic.

Muchos apellidos, como Mickiewicz, Mackiewicz, Sienkiewicz, Iwaszkiewicz o Wańkowicz se originaron en las partes orientales de la antigua comunidad polaco – lituana (Lituania, Bielorrusia, Ucrania). Estos nombres patronímicos se derivan de los nombres de pila:
Mickiewicz < hijo de Mit ka < un diminutivo formado a partir del nombre Dymitr
Mackiewicz < hijo de Mat ka < un diminutivo formado por Matiey [Mateo]
Sienkiewicz < hijo de Sien ka < un diminutivo formado por Syemion (Szymon = Simon)
Iwaszkiewicz < hijo de Ivashko < un diminutivo formado por Ivan (Jan = John)
Wańkowicz < hijo de Van ka < un diminutivo formado por Ivan (Jan = John)

Esto es prueba de que muchas de las familias de las regiones orientales eran originalmente de origen ruteno, y se volvieron polacas en el proceso de polonización cultural de estas tierras.
Por otra parte, también se pueden mencionar algunos apellidos de origen extranjero, que fueron incorporados:
Armenios: Ohanowicz (John), Agopsowicz (Jacob), Kirkorowicz (Gregory) Abgarowicz, Aksentowicz, Awakowicz, Sefarowicz, Bohosiewicz (=Paweł = Polos, Bohos); Ajwasowski, Torosowicz
Tártaros: Abdulewicz, Achmatowicz, Arsłanowicz, Bohatyrewicz (od: Bogadar), Safarewicz, Szabaniewski (szban), Chalembek, Kotłubaj (bej), Mielikbaszyc, Kadyszewicz (kadi), Tochtomyszewicz.
Lituanos: Żemajtis, Staniszkis, Piekuś, Pekoś, Gedroyć, Dowgird, Dowkont
Bielorrusos: Radziwiłł, Jagiełło, Sapieha, Mickiewicz, Sienkiewicz, Paszkiewicz, Waszkiewicz, Kościuszko, Moniuszko
Ucranianos: Horodyjski, Hołowiński, Tretiak, Mechaniów, Jacyszyn, Ometiuk, Smetaniuk, Hawryluk, Fedoruk
Silesianos: Marniok, Przybylok, Garbaciok, Basista, Korfanty, Godula, Widera, Piszczek, Szafranek, Trąba, Jezusek, Przybyła, Brzonkalik, Buła, Drabiniok, Paterok, Gorzelik, Pyrtek, Hachuł, Uszok, Dyrda, Grziwocz, Wypchoł, Wywioł, Suchanka, Holomka.

Los apellidos judíos empezaron a aparecer en Polonia a finales del siglo XVIII. Algo curioso que sucedía era que una misma persona podía utilizar un apellido diferente dependiendo de si se dirigía a una comunidad judía o polaca: “Un judío de Poznań podría hablar de sí mismo en yiddish como Pozner, pero en polaco se llamaría a sí mismo Poznańskim (lo mismo ocurría con Warszauer/Warszawski, Krakauer/Krakowski, Łobzowski/Lobzower, Pacanower/Pacanowski).
Cuando Polonia fue dividida a finales del siglo XVIII, la nuevas administraciones (Rusia, Prusia y Austro-Hungría) dieron oficialmente apellidos a los polacos judíos. Esto produjo en algunos casos el surgimiento de nuevos apellidos. Por ejemplo, muchos eligieron palabras compuestas que combinaban elementos como Diamant, Perl, Gold-, Silber-, Rosen-, Blumen-, -Berg, -Tal, -Baum, -Band o –Stein. En la zona de administración rusa, lo más común fue darle sufijos eslavos y se formaron apellidos como Abramowicz, Berkowicz, Dawidowicz, Dworkowicz, Dynowicz, Gutowicz, Joselewicz o Jakubowski.
Algo curioso en Polonia es que el apellido que usa una mujer a menudo difiere del de su esposo o padre. Por ejemplo, una mujer hija de “Kowalski” tendrá de apellido “Kowalska”. En el pasado, la terminación no sólo hacía referencia al sexo, sino también al estado civil de la mujer. Una mujer que no se casaba usaba el apellido de su padre con el sufijo -ówna o –anka. Mientras que una mujer casada o viuda usaba el apellido de su marido con el sufijo –owa, -na o –yna (por ejemplo: Nowak – Nowakowa). Esta tradición fue desapareciendo durante el siglo XX. Sigue siendo parte de la cultura, pero del tiempo pasado.

La lista de los 10 apellidos polacos más comunes presenta dos particularidades. La primera es que presenta sólo nombres con raíces eslavas polacas, algo que refleja la homogeneidad de la sociedad polaca. Pero la segunda es que el apellido más popular es Nowak, que se originó al denominar a alguien como nuevo, extranjero o inmigrante de otra región.

Fuente: Mikołaj Gliński – publicado en Culture.pl
Traducción y adaptación: Enrique Mackiewicz



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