Sé como Pedro - Entrevista

“Hola Pedro, te escribo para coordinar una entrevista si te interesa, entiendo que dentro de poco viajas a Polonia”.

Palabras más, palabras menos, así comienza nuestro vínculo con Pedro Wuthrich, un joven argentino que, al momento de escribirse este artículo, se encuentra en Europa donde va a iniciar la carrera de Derecho en la Universidad de Varsovia; primero tendrá que aplicar para una beca que otorga NAWA (la beca Anders), de la cual tomó conocimiento a partir del encuentro con la Agencia en la Feria de Universidades que tuvo lugar en el Dom Polski, Capital Federal, durante el 2023.

Pedro es un joven cargado de energías, ambicioso y con objetivos claros. “Me gusta la comunicación. Hace poco estuve en Polonia, veinte días más o menos, y el hecho de estar en otro lugar con gente que habla otro idioma, otra cultura y poder, de alguna manera, sentir esa cultura, hablar ese idioma, conocer gente… te abre mucho la cabeza y mi interés va por ese lado”. Tiene la idea fija, desde hace tiempo, en estudiar en el Viejo Continente y constituirse como profesional.

Respecto a su reciente estadía en Polonia, comenta: “Estuve en Varsovia dos días, después en Wałychyk que es un pueblo de montaña muy chico y en Wrocław. Viajamos con una fundación que nos había dado los pasajes, Solidarni Razem, y estuvimos diez días”.

¿Cuál fue el objetivo del viaje?

“Motivar a la juventud a que aprendan el polaco, que sientan las raíces […] la mayor parte del tiempo estábamos en museos, teníamos clases de idioma… iba más por un lado cultural que por disfrute personal”.

La entrevista, como toda esta serie de encuentros abordados bajo el proyecto “Bądź jak”, se realiza en la Casa Polaca que tiene la Unión de los Polacos en la República Argentina (UPRA) en el barrio de Palermo.

¿Por qué empezaste a estudiar polaco?

“Como la mayoría de las personas que empiezan, tengo descendencia. Mis bisabuelos eran polacos y del lado de mi abuela siempre estuvo muy presente la cultura, comer pierogi, etc.

Hace dos o tres años – continúa – pensé en que tenía ganas de aprender algo nuevo (en ese momento estaba estudiando italiano) y me propuse un desafío, probé con el polaco que, además, ponía contenta a mi abuela, porque de mi familia nadie más hablaba y seguí hasta el día de hoy”.

Pregunto si le había resultado difícil el idioma y el protagonista de este artículo contesta que “el mayor de los desafíos, más allá de la gramática y de la estructura, fue que el sonido o la escritura dejen de parecer dolorosos a la cabeza. Cuando recién empezaba agarraba un libro, no importaba cuál, y lo leía a pesar de no entender nada; me molestaba que hubiera tantas consonantes y tan poquitas vocales. Para mí, sobrepasar esa barrera fue lo más difícil, pasar del básico a un intermedio. Ahí creo que es cuando se hace el cambio”.

Ni bien supe de Pedro, lo primero que se me vino a la cabeza fue tocar el tema de cómo se veía estudiando una carrera universitaria de las exigencias del Derecho en una lengua tan diferente al español como lo es una de raíces eslavas. Me intrigaba saber si era realmente consciente del desafío que ello significaba (y significa).

Al respecto, sinceró que cuando tomó la decisión de estudiar abogacía en Polonia aún no hablaba el polaco; contó que, a medida que pasaba el tiempo, se iba dando cuenta de lo que realmente representaba estudiar allá y que, naturalmente, había empezado a dudar. De todas formas, se decidió por hacerlo.

“Si consigo recibirme allá – analiza – volver sería una mala decisión desde el punto de vista de que el Derecho allá está enfocado en la Comunidad Europea, entonces volver con conocimiento de la Unión Europea (UE) no tendría mucho sentido y más teniendo en cuenta que la diferencia salarial para un abogado allá es muy distinta a la de acá, así que tampoco me convendría […] Ahora estoy en la fase en que tengo que hacerme fuerte para poder aguantar este año solo de idioma. Trato de no pensar tanto en futuro por el momento”.

Además de estar becado por NAWA, es Joven Embajador Europeo.

¿En qué consiste ser Joven Embajador Europeo?

“Es un programa creado por la Comisión Europea, dentro de un proyecto que conecta a la UE con los vecinos del Este como Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, etc. Lo que busca es generar lazos con países que son de Europa, pero que no pertenecen a la UE; el intermediario que hace estas comunicaciones y estas campañas de concientización son todos los Jóvenes Embajadores Europeos, que son gente que trata de llevar las ideas de Europa a países del Este.

También – detalla – hay Jóvenes Embajadores Europeos de esos países, de Ucrania ahora hay muchos, tengo entendido que a partir de la guerra con Rusia todos los esfuerzos del proyecto empezaron a dirigirse ahí”.

¿En qué idioma son las comunicaciones con las personas del Este de Europa?

“Teniendo en cuenta que los Jóvenes Embajadores Europeos son personas de toda Europa, el idioma central en el que se hacen las reuniones, las entrevistas o los planteamientos de nuevas ideas son en inglés, que es como el idioma común, el que todos hablan y entienden. Después están los Working Groups de cada país. Hay un grupo de trabajo que es de Polonia, de Varsovia, y entonces ahí la comunicación es en polaco”.

Retomando el eje inicial de la charla, dialogamos acerca de su preparación y de la dinámica de las clases en este año introductorio que tiene por delante. “La beca está personalizada para la carrera que cada uno va a estudiar. En mi caso yo voy a estudiar Derecho, por lo que no me serviría prepararme con conceptos de Física, por ejemplo, no tendría sentido. Igualmente, estando acá trato de leer libros de Derecho para familiarizarme un poco con los conceptos.

NAWA lo que hace es juntar a todos los candidatos, hasta cierta fecha, y después los distribuye por Polonia. Hay gente que va a parar a la Universidad de Cracovia, hay gente que va a parar a la Universidad de Varsovia, etc. Todo depende de cómo NAWA elija distribuir a cada candidato en específico”.

Finalmente, abordamos el tema familiar. La pregunta de entrada, quizás lo más interesante en el testimonio de cada uno de los protagonistas es si conoce la historia de sus bisabuelos y, en ese caso, si sabe cómo es que llegaron a la Argentina, qué hacían cuando por fin pudieron acomodarse y por qué habían elegido Sudamérica como destino.

¿De qué trabajaban cuando llegaron?

“De lo que encontraban. Tengo entendido que mi bisabuela limpiaba en casas y mi bisabuelo empezó a trabajar en una empresa de electricidad; estuvo mucho tiempo hasta que se jubiló, pero se la rebuscaban como cualquier persona en esa época, la situación laboral en Argentina era muy distinta a lo que es hoy, había muchos puestos de trabajo”.

¿Sabés por qué eligieron Argentina?

“La verdad que no sé. Creo que vieron el primer boleto y dijeron ‘vamos ahí’. No creo que haya sido una decisión muy pensada. El idioma era muy distinto, el volumen de gente que estaba emigrando era muy grande, así que no sé”.

¿Cómo se llamaban?

“Mi bisabuela Aniella y mi bisabuelo Sygmund. Mi bisabuela – agrega – emigró, si no me equivoco, a los dieciséis años. Emigró con una de sus tías alrededor de 1930, en el período de entreguerras. Polonia ya estaba muy complicada en ese momento y decidió venirse acá, dejó a toda su familia, a su madre y a sus hermanas y se vino para acá, a Dock Sud, que había una comunidad polaca muy grande ahí.

Con mi bisabuelo pasó algo parecido, pero él sí emigró durante la guerra y se conocieron paradójicamente en un Dom Polski. Ahí surgió una relación que duró hasta que ambos fallecieron. Mi bisabuela tuvo la oportunidad de visitar Polonia y después de cuarenta años reencontrarse con sus hermanas y sus primas que habían quedado todas allá.

Me parece interesante hacer la comparación de mis bisabuelos viniéndose y yo yéndome otra vez. Otra de las razones por las que elijo Polonia es justamente por eso, hay algo que me llama”.

 

Honorio Szelagowski




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