Nuestra historia comenzó en 1939, el día de la boda de nuestros padres, el 16 de septiembre en Varsovia.
El novio, Władysław Sempolinski, era en ese momento teniente del Ejército Polaco y participó activamente en la Defensa de Varsovia. La novia, Danuta Marcinkiewicz, miembro del movimiento scout, del grupo perteneciente a la escuela Secundaria de la Reina Jadwiga. Los novios había presentado la solicitud de matrimonio al Jefe del Ejército mucho tiempo antes, pero recién obtuvieron el permiso dos semanas después del estallido de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de la misma, la boda se celebró en la Iglesia de la Guarnición de Varsovia, como si no hubiera guerra. Al parecer, el sacerdote no estaba muy dispuesto a realizar toda la ceremonia, pero la postura del comandante de la unidad de blindados y de los amigos de nuestro padre lo convencieron.
En lugar de la marcha nupcial, la artillería alemana aportó el fondo sonoro de la ceremonia. Al día siguiente, la guerra los separó y sólo se reencontraron después de seis largos años, en Inglaterra.
Nuestro padre, tras la Defensa de Varsovia, fue llevado a un campo de prisioneros de guerra, de donde logró salir al terminar la Guerra y se incorporó al Segundo Cuerpo del General Anders, que ya se encontraba en Italia.
Nuestra madre participó en organizaciones como el Ejército Nacional (AK) y las Filas Grises (Szare Szeregi). Después del Levantamiento, para evitar una investigación, huyó a Gdynia, donde, gracias a amigos de la familia y a su conocimiento del idioma inglés, se convirtió en secretaria del director del Astillero de Reparaciones.
La situación hacia el final de la guerra se deterioró y mamá comenzó a pensar en abandonar el país y buscar a su marido. El director del astillero la ayudó mucho: en agosto de 1946, mamá partió de Gdynia en un barco pesquero, escondida bajo la cubierta. Nadie lo sabía, salvo el director y el capitán del barco. A los pocos días, el capitán bajó al escondite para comprobar que la pasajera estuviera bien y la encontró casi inconsciente; de inmediato la llevó a su camarote para que se recuperara, donde permaneció hasta el final del viaje.
Llegó a Inglaterra en septiembre y comenzó enseguida la búsqueda de nuestro padre. Envió un telegrama a través de la Cruz Roja y nuestros padres se reencontraron nuevamente después de seis años.
Vivieron en un campamento para oficiales polacos en Millom, Cumberland. En ese período nació Jacek, en Penley, donde se encontraba el hospital del Segundo Cuerpo. Durante ese tiempo, papá asistió a cursos de agrimensura para oficiales con el fin de obtener un certificado y aprender una profesión para la vida en el exilio. Entabló amistad con Stanisław Smodlibowski y Mieczysław Woiński que eran compañeros de estudios en el campamento.
Llegaron a Buenos Aires a bordo del barco “Córdoba” el 29 de abril de 1949. Ya en el país, papá comenzó a buscar trabajo en zonas rurales argentinas, donde muchas tierras debían ser mensuradas legalmente para realizar divisiones administrativas. Durante los primeros años, nuestros padres, junto con Jacek y amigos, vivieron en Mar del Plata y Necochea. Luego se mudaron a Buenos Aires, donde alquilaron un departamento en Devoto.
Comenzaron a reunirse con la colectividad polaca en las misas que se celebraban en la Iglesia Sirio-Libanesa de San Martín. En esa época participaron en la fundación de la Sociedad Polaca de San Martín, a la cual asistieron durante muchos años. Mamá colaboró con la Polska Macierz Szkolna “PMS” organizacion que se ocupa hasta el día de hoy de la enseñanza del idoma polaco y con el scoutismo polaco. Participaron en las celebraciones centrales patrioticas en Mansilla y en la Casa Polaca.
En la década de 1950 nació Joanna y, al mismo tiempo, se inició el proyecto de construcción de la Iglesia Polaca en Martín Coronado, llevado adelante por los sacerdotes franciscanos Justynian Maciaszek y Andrzej Smoleń. Nuestros padres estuvieron muy comprometidos con la construcción, ayudaban al padre Maciaszek e incluso el sacerdote vivió en nuestra casa durante un tiempo. Mamá ya estaba completamente vinculada al scoutismo y lo estuvo durante toda su vida: dirigía reuniones scouts en la Casa Polaca y colaboraba con la Jefatura de las Guías. Una vez finalizada la iglesia, fundó allí la manada de lobatos “Buenas Hierbitas” (Dobre Ziolka ) y la Quinta Tropa de Scouts Femenina “Batallón Zośka”( 5 Z.D.H.). Al mismo tiempo, el amigo de la familia y líder scout Stanisław Smodlibowski fundó en Maciaszkowo la Sexta Tropa de Scouts Masculina ( 6 M.D.H,).
Nuestro padre fue en varias ocasiones presidente del Comité Parroquial, del Círculo de Amigos del Movimiento Scout, presidente del Consejo del Distrito Argentina y delegado en reiteradas oportunidades al Sejmik de la Unión de Polacos en Argentina.
No recordamos ningún momento de nuestra vida familiar que no estuviera vinculado con Polonia y con el trabajo comunitario, así nos educaron, a través del ejemplo y del amor por Polonia.
¡Honor a su memoria!
Joanna y Jacek Sempolińscy
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